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La mejor forma de practicar la resolución de problemas

Aunque parezca que algunas personas nacen con mayor capacidad para resolver problemas, cualquiera puede usar estrategias para mejorarla.

Aprender técnicas para resolver problemas es imprescindible para los profesionales de cualquier área. Sin importar tu cargo o la descripción de tu puesto, encontrar la causa raíz de un problema difícil y formular soluciones viables es una habilidad que los empleadores valoran. Aprender las habilidades interpersonales y las técnicas de pensamiento crítico que usan quienes resuelven bien los problemas puede ayudar a cualquiera a superar problemas complejos.

¿Por qué son importantes las habilidades para resolver problemas?

Un problema es algo difícil de comprender, realizar o abordar. Puede ser una tarea, una situación o incluso una persona. Resolver problemas implica usar métodos y habilidades para encontrar las mejores soluciones.

La resolución de problemas es importante porque todos tenemos decisiones que tomar y preguntas que responder en nuestras vidas.

Resolver problemas implica diagnosticar sus posibles causas y desarrollar un plan de acción que los resuelva. Las personas usan estas habilidades constantemente, tanto en la vida personal como en la profesional. Resolver problemas eficazmente en el trabajo suele requerir seguir un proceso paso a paso y utilizar un marco específico de resolución de problemas.

¿Cuáles son los distintos tipos de habilidades para resolver problemas?

Antes de pasar a las actividades divertidas, precisemos qué entendemos por habilidades para resolver problemas: cualquier técnica que te ayude de forma constante a:

  • Comprender las causas de los problemas.

  • Superar crisis a corto plazo.

  • Crear estrategias para resolver problemas a largo plazo.

  • Convertir los problemas en oportunidades.

Podrás resolver mejor los problemas de tu rol a medida que amplíes tus conocimientos específicos de la industria.

La mejor forma de practicar la resolución de problemas

Resolver problemas requiere un enfoque metódico, paso a paso, frente a un desafío. Estas son algunas etapas básicas que puedes seguir al abordar un problema en tu vida personal o en el trabajo:

1. Concéntrate en la solución, no en el problema

Los neurocientíficos han demostrado que tu cerebro no puede encontrar soluciones si te concentras en el problema. Esto se debe a que, al concentrarte en el problema, alimentas la «negatividad», que a su vez activa emociones negativas en el cerebro. Estas emociones bloquean las posibles soluciones.

Ayuda reconocer primero el problema y luego pasar a una mentalidad orientada a la solución, concentrándote en cuál podría ser la «respuesta» en lugar de detenerte en «qué salió mal» y «de quién es la culpa».

2. Investiga

Una vez que hayas definido claramente el problema que quieres resolver, reúne datos e investiga su naturaleza y sus posibles causas. Esta investigación puede incluir analizar las causas de problemas similares resueltos en el pasado o preparar preguntas para entrevistar a las personas involucradas.

3. Busca posibles soluciones

Después de investigar el problema, es momento de pensar en posibles soluciones. Esta etapa requiere creatividad y una lluvia de ideas para encontrar algunas soluciones ideales, además de alternativas por si las primeras fallan. Resolver problemas suele implicar crear planes de contingencia para contener nuevos problemas.

Intenta encontrar «todas las soluciones posibles», incluso si al principio parecen ridículas. Es importante mantener una mente abierta para estimular el pensamiento creativo, que puede generar soluciones potenciales. No te ridiculices por proponer «soluciones tontas»: muchas veces, las ideas más disparatadas dan lugar a otras soluciones más viables.

4. Simplifica

Una vez que tengas una lista de posibles soluciones, redúcela de forma metódica hasta elegir la mejor. Si trabajas en equipo, intenten tomar las decisiones juntos y llegar a una solución consensuada.

¡Los seres humanos tendemos a complicar las cosas más de lo necesario! Intenta simplificar tu problema generalizándolo.

Elimina todos los detalles y vuelve a lo básico. Busca una solución realmente sencilla y evidente: ¡los resultados podrían sorprenderte! Todos sabemos que, a menudo, las cosas simples son las más productivas.

5. Pon en práctica tu decisión

Implementa la solución elegida de forma planificada y deliberada. Evita actuar con apuro, porque eso suele llevar a una solución mal ejecutada que no logra el resultado previsto.

6. Espera los resultados

Observa cómo funciona tu solución y decide si hace falta actuar de nuevo. Lo mejor es definir un plazo de observación antes de hacer el seguimiento y decidir si debes modificar tu plan.

Errores al resolver problemas

Estos son algunos ejemplos de errores al resolver problemas:

  • Buscar soluciones rápidas.

  • Corregir los síntomas en lugar de la causa raíz.

  • Concentrarte en apagar pequeños incendios en lugar de abordar el problema general.

  • Apresurarte a resolver un problema antes de comprenderlo.

  • Tener miedo de compartir ideas poco convencionales durante una lluvia de ideas.

  • No mantener una mente abierta durante una lluvia de ideas.

  • Resolver el problema equivocado.

  • Buscar a alguien a quien culpar o señalar responsables.

  • No escuchar ni buscar comentarios o soluciones de otras personas.

  • Creer que deberías tener todas las respuestas.

  • No comunicarte con claridad.

  • Suponer que las personas ya saben qué hacer.

  • Temer tomar la decisión equivocada.

  • Hacer suposiciones incorrectas.

  • Postergar una decisión o la elección entre distintas alternativas.

  • Negarte a reconocer que una solución no funciona.

  • No hacer nada cuando surge un problema.

  • Dejar pasar mucho tiempo antes de atender un problema.

  • No ser flexible ni adaptarte cuando cambian las suposiciones y las condiciones.

Conclusión

Resolver problemas implica hacer correcciones y mejoras cuando las cosas no salen como esperabas. Algunos problemas pueden resolverse en poco tiempo, mientras que otros requieren más.

Como mínimo, cuando te enfrentes a un problema, dedica algo de tiempo a determinar cuál es el problema real, qué lo causó y qué alternativas podrían resolverlo.

“La mejor forma de practicar la resolución de problemas” by Gimena Aguerreberry is licensed under CC BY SA. Source code examples are licensed under MIT.

Foto de Charles Deluvio.

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